Comunicar malas noticias cuando tienes gente a cargo.

 

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Todos los puestos en una compañía tienen sus lados dulces y costados amargos, y según el escalón de la pirámide en el que te encuentres también variará la intensidad de aquellos. Seguramente si ocupas una posición jerárquica en una organización ya te habrá tocado o en algún momento llegará, la obligación de decirle a un colaborador algo negativo.

Los ejemplos más típicos son cuando debes explicar por qué el ascenso lo logró otra persona y no él; el momento de una desvinculación; el traslado a una sucursal distinta o la modificación sustancial en sus tareas. Todas estas son situaciones capaces de generar malestar en los líderes, y de hecho no son pocos los que renuncian a asumir dicha responsabilidad justamente por no sentirse con los suficientes recursos para afrontar hechos de esta naturaleza.

La despersonalización es vital para quitarle compromiso afectivo a la faena. Cuando los sentimientos están demasiado involucrados, la posibilidad de la pelea y el disgusto es un riesgo cierto.

Utiliza la técnica del “sándwich”. Si verdaderamente es un dolor de cabeza para ti ir directamente al grano, entonces te recomiendo que pruebes con esto. La idea es comenzar con un comentario grato, luego la noticia desagradable y por último, el cierre con alguna cuestión positiva para la persona. Ejemplo: “Desde que nos conocemos, he aprendido muchas cosas de ti. Me enseñaste a ser metódico y prolijo para organizarme y eso de hecho me acompaña hasta hoy. Lamentablemente, debo decirte que la empresa ya no necesitará de tu puesto, por lo que ha decidido reubicarte en el sector de servicios. Entiendo que con tus talentos ello será una oportunidad para que demuestres nuevamente tus capacidades”. A tener en cuenta: Los comentarios positivos siempre deben tener anclaje en lo real, es decir, ser verdaderos, porque de lo contrario serán vistos como una impostura y seremos oídos como hipócritas manipuladores.

Réstale drama a la situación. Sabemos que la realidad tiene el cariz que uno le pone. Así como el pesimista ve todo negro a su alrededor y la persona positiva rescata siempre algo bueno, aquí también corresponde que pienses que la situación en sí no debe porqué ser trágica. Recuerdo hace un tiempo atrás cuando por razones presupuestarias una empresa cliente debió desvincular a varias personas y eso había generado en mí cierta angustia. A los meses, cuando pregunté por ellos, más de uno había mejorado su calidad de vida, ya sea porque consiguió un mejor empleo; porque se liberó de las presiones o bien porque pudo, al fin, desarrollar su propio y tantas veces postergado emprendimiento, utilizando el dinero de la indemnización.

Este y mucho temas más trataremos en nuestro Programa Avanzado en Dirección y Gestión de Recursos Humanos.

 

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